Debemos estar conscientes de que somos responsables de las cosas que nos suceden, cuando tenemos problemas graves, acudimos rápidamente a DIOS... ¿Y cuando no hay problemas?... Acaso... ¿No lo necesitamos?...
Creo firmemente en que la clave es tratar de permanecer a su lado, agradecer a diario por permitirnos vivir, por el bienestar de nuestra familia, por nuestro trabajo, etc. Pedirle fortaleza para aceptar lo que se presente, sabiduría para entenderlo y fe para seguir creyendo.
Es importante invitar a DIOS a morar en nuestras vidas y nuestros hogares e ir poco a poco incluyendo a nuestros hijos para que sean creyentes. Éste es el primer paso para alcanzar la FELICIDAD.
El mundo ha venido sufriendo una serie de cambios drásticos en el que se percibe todo tipo de maldad, empecemos pues a cambiar nosotros desde nuestros hogares formando a nuestros hijos como mejores personas, porque son ellos los herederos de lo que dejemos hoy.
Fabiola Centeno.
lunes, 17 de noviembre de 2008
Suscribirse a:
Entradas (Atom)